El Cobre Alcanza Máximos Históricos y Golpea a la Industria de Cables
El cobre cierra 2025 con una alza histórica , superando los 12.000 dólares por tonelada y consolidándose como uno de los metales más estratégicos para la economía global. Este mercado está experimentando un notable repunte en los últimos meses, con el metal rojo consolidándose como uno de los activos más vigilados por inversores y analistas económicos. Este incremento de precios tiene implicaciones significativas para la economía global , desde la industria manufacturera hasta los proyectos de transición energética.

FUENTE: Precio en libras del cobre desde el 2020 a 2025 - trandingeconomics.com
Las cuatro fuerzas que impulsan el precio del cobre.
1. Escasez de oferta: el factor crítico
La oferta mundial de cobre enfrenta serios desafíos estructurales. Las interrupciones en minas clave han reducido la disponibilidad del metal en el mercado. El emblemático yacimiento El Teniente en Chile , operado por Codelco y considerada la mina subterránea de cobre más grande del mundo, ha experimentado disrupciones operativas que han afectado la producción. Un derrumbe ocurrido el 31 de julio de 2025 obligó a paralizar completamente las operaciones, hasta el domingo 10 de agosto, dejando a seis trabajadores fallecidos y pérdidas estimadas entre 7 a 8 millones de dólares diarios de acuerdo con DW.
A esto se suma el nivel históricamente bajo de inventarios en la Bolsa de Metales de Londres (LME) , que cerraron el año en torno a las 160 mil toneladas , reflejando una escasez crítica de concentrados, que refleja el desequilibrio entre oferta y demanda. Esta escasez de inventarios actúa como un catalizador inmediato para el alza de precios, dejando al mercado vulnerable ante cualquier interrupción adicional.
2. Demanda creciente: el motor de la transición energética
El cobre se ha posicionado como el metal indispensable para la descarbonización global . Su conductividad eléctrica superior lo convierte en componente esencial para la transición energética, desde la fabricación de vehículos eléctricos hasta la construcción de infraestructura de energías renovables.
Los vehículos eléctricos requieren hasta cuatro veces más cobre que los automóviles convencionales, mientras que los parques eólicos y solares son grandes consumidores de este metal. La producción de vehículos eléctricos en 2024 alcanzó más de 12,5 millones de unidades en todo el mundo, según Industry Research contribuyendo significativamente al uso de cables de cobre.
La demanda mundial de cobre viene en aumento debido a su rol clave como un insumo esencial para la transición energética y digital. La UNCTAD estima que la demanda mundial aumentará más de un 40% hacia 2040 , impulsada por la fabricación de vehículos eléctricos, sistemas de energías renovables, centros de datos y redes inteligentes, explica Shanghai Metals Market (SMM).
3. Tensiones comerciales: volatilidad por guerra arancelaria
La coyuntura internacional ha jugado un papel clave en la volatilidad del mercado del cobre. En julio de 2025, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la imposición de un arancel del 50% al cobre importado por temas de seguridad nacional, efectivo desde el 1 de agosto, como parte de su estrategia arancelaria global. Esta medida inyectó una ola de incertidumbre en los mercados de materias primas, disparando los precios futuros del metal a máximos históricos .
Las políticas proteccionistas y las tensiones geopolíticas entre las principales economías mundiales han generado disrupciones significativas en las cadenas de suministro global, afectando directamente los flujos comerciales del cobre. La guerra arancelaria ha complicado las proyecciones de precio a corto plazo, aunque los analistas coinciden en que la demanda estructural podría prevalecer sobre las turbulencias comerciales.
4. Refugio de inversión: el nuevo activo defensivo
En medio de la depreciación del dólar y la inestabilidad financiera global, el cobre ha surgido como un refugio de inversión, junto al oro y la plata. Según un análisis publicado en El Horizonte, el cobre registró una alza anual del 36% en 2025 , consolidándose como un activo atractivo para inversionistas que buscan protegerse frente a la inflación y la incertidumbre geopolítica. Esta nueva característica como refugio de valor añade una dimensión financiera al tradicional análisis de oferta y demanda física.
La combinación de escasez estructural, demanda en crecimiento exponencial por la transición energética, y el interés de inversores institucionales se ha transformado al cobre en un activo estratégico con fundamentos sólidos tanto industriales como financieros.
Impacto en la Industria
Para los sectores que dependen intensamente del cobre, como la construcción, la electrónica y la fabricación de equipos eléctricos, este encarecimiento representa un desafío considerable. Las empresas se ven obligadas a ajustar sus márgenes o trasladar los costos adicionales a los consumidores finales.
En el caso de los fabricantes de cables, el incremento del valor del cobre impacta directamente en la estructura de costos de fabricación, donde el metal puede representar hasta el 80% del costo total de producción.
Dada la brecha de precios, la relación de costo cobre vs. aluminio ha alcanzado grandes diferencias. Esto ha forzado a muchas industrias, especialmente en redes de distribución de baja tensión, a migrar hacia conductores CCA (aluminio cobrizado) para mantener la viabilidad de los proyectos.
Perspectivas futuras
El cobre se despide de 2025 como protagonista indiscutible de los mercados de materias primas. Su alza histórica refleja tanto la presión de la transición energética como la fragilidad de la oferta mundial. Para Chile y otros países productores, el reto será transformar este auge en desarrollo sostenible, evitando que la bonanza se diluya en la volatilidad de los mercados.
Los analistas mantienen proyecciones diversas sobre la evolución del precio del cobre. Mientras algunos anticipan que los niveles actuales son sostenibles debido a la demanda estructural ligada a la descarbonización, otros advierten sobre posibles correcciones si la economía global desacelera.
Lo que parece claro es que el cobre seguirá siendo un indicador clave de la salud económica mundial y un elemento central en la conversación sobre la transición energética. Su precio no solo refleja las dinámicas inmediatas de oferta y demanda, sino también las apuestas del mercado sobre el futuro de la economía verde.